LOS HIPÓCRITAS SOCIALES Y LA DOBLE PERSONALIDAD. LOS PADRES, PIEZAS FUNDAMENTALES EN LA VIDA.


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El convivir con los demás depende de una serie de factores claves, que podemos y debemos mejorar, ellos son: la personalidad, el carácter y la educación.


Cuanto más ciudadano queramos ser, cuanto más humano necesitemos ser, mas nos tenemos que relacionar con los demás, manifestándolo con el debido respeto que merece la persona que está delante de nosotros sin más que por su dignidad misma.


Lo que también hay que considerar, es que nuestro comportamiento siempre debe ser el mismo, estemos o no delante de gente, sino seríamos meros hipócritas sociales. Solo los esquizofrénicos tienen doble personalidad.

Se trata de ser naturales, naturalidad que se da a través de la practica constante del arte de saber vivir. Se trata de dar vida al espíritu de la letra de la cortesía y de la convivencia. Precisamente al estar solos o con los más íntimos es cuando debemos cuidar por sobremanera el ejercicio de las buenas costumbres. Son ocasiones propicias para mejorarlas y depurarlas. Recuerde, improbable lector: la naturalidad, no la espontaneidad sin más, salva cualquier situación. Y si bien es fácil convocarla, formarla en uno mismo es un trabajo diario.


Cuando procuramos pulir las asperezas y la tosquedad de nuestro carácter hemos empezado a perfeccionar nuestra existencia, y a convertir en un hogar el lugar en donde estamos. Como diría Jean de la Bruyere "Los modales corteses hacen que el hombre aparezca exteriormente tal como debería ser en su interior."


La buena educación y la cortesía se deben vivir desde y en el propio hogar antes que en cualquier otro sitio. Cuando me preguntan ¿Profesor Usted donde estudio todo esto? Les respondo que en mi casa, con mis Padres.


Ellos han sido y son mis primigenios instructores de ceremonial. Cuan cierto es afirmar que todos nuestros primeros profesores de ceremonial han sido nuestros propios progenitores, con las clases más puras que hay en el arte del saber hacer, estar y decir. Decir buenos días, pedir permiso para levantarme de la mesa, mirar a los ojos cuando se habla con una persona, y un interminable etcétera es ceremonial puro y sustancial, base para lo que vendrá después en la instrucción.


Los padres, con su conducta, influyen decisivamente en sus hijos, aun cuando les parezca que estos no se dan cuenta, por ello hay que tratar de no discutir delante de ellos, y cuidar los pequeños detalles: las atenciones, la sonrisa y los agasajos mutuos; las palabras amables y las actitudes serenas; la admiración y el aprecio por las cosas buenas de los demás; la presunción de que los demás actúan rectamente; la buena acogida; desechar las actitudes de crítica; corregir al otro solamente a solas y no públicamente; tener un ponderado juicio crítico, distinguiendo lo falso de lo verdadero, lo justo de lo injusto; tener un orden y un sentido del ahorro; disponer de un sitio para cada cosa, alentar las iniciativas, etc.


Doña Mercedes y don Ricardo gracias por todo cuanto me han enseñado, lecciones que ahora puedo compartir con mis alumnos y amigos de la vida.


Prof. Rubén Alberto Gavaldá y Castro

www.caecba.com

@ProfesorGavalda

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